Ya no somos dos es un drama intenso y emotivo que consigue cautivar al espectador desde el comienzo gracias a las magnificas interpretaciones y la comprometida historia que nos cuenta. Basada en dos cuentos cortos de Andre Dubus, quien escribió el oscuro guión de En la habitación, la película se centra en las infidelidades de dos parejas amigas, que juegan con la delgada línea de la tentación y la fidelidad. Poco a poco la historia se convierte en un concurso donde sólo los protagonistas participan, cuyo premio es conseguir balancear la libertad con la responsabilidad marital, pero sin que ninguna opción ofrezca una salvación completa.
Jack (Mark Ruffalo), es un profesor de universidad casado con Terry (Laura Dern), madre de dos hijos que lucha con su rutina cotidiana de llevar adelante un hogar. La pasión entre ambos se ha enfriado, siendo reemplazada por la desilusión. Además de esta triste pareja, conocemos a sus amigos, Hank (Peter Krause) y Edith (Naomi Watts), un matrimonio que a la vista parece perfecto. Ambos tienen una niña, ensimismada en su propio mundo. La relación entre los cuatro y la situación de sus vidas los lleva a caer en la oscuridad de la infidelidad y la necesidad de buscar un motivo para seguir adelante.
Lo interesante y cautivador de esta historia es la lucha a la que debe enfrentarse cada pareja por intentar sobrevivir, no solo como matrimonio sino también personalmente, intentando recordar cómo llegaron hasta ese momento.
Ya no somos dos es un filme que logra mantener a los espectadores pendientes de su historia, debido a la curiosidad que provoca la vida de estos personajes perdidos mentalmente y sentimentalmente. La película retrata las complicaciones de la vida matrimonial de una manera cercana y real, lo que nos lleva a aceptar esta película con más entusiasmo que Closer, un filme que posee una historia similar, en cuanto a que explora la necesidad humana de poseer al amor.
Las cuatro actuaciones son estupendas, aunque en general el filme es bueno gracias a Laura Dern, quien realiza la mejor interpretación de su carrera, siendo la pieza moral de la historia.
Ya no somos dos es una película reveladora dirigida por John Curran, que supone una nueva puerta para el cine americano, de donde rara vez vemos un filme tan personal que no teme en explorar la crueldad del ser humano y sus consecuencias, sin buscar los típicos finales felices.
Flink es un genio que ha inventado una máquina que transforma el agua en comida. Nadie en su ciudad imaginó que un día empezarían a llover hamburguesas.