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Probablemente nos encontremos ante el estreno del año, la gran película que nadie querrá dejar de ver y de la que más se discutirá durante mucho tiempo. El controvertido Oliver Stone toma la delantera y dirige el primer filme sobre los atentados contra Nueva York el 11 de septiembre de 2001: “World Trade Center”.
La película recoge aquella jornada en que el mundo entero sostuvo el aliento ante lo que parecía imposible: primero un avión de pasajeros y luego otro colisionaban contra los dos rascacielos gemelos de la ciudad de Nueva York. Hace cinco años de aquel episodio terrible pero las imágenes siguen en nuestras memorias, casi en el vórtice de las retinas de nuestros ojos, atrapadas en nuestro corazón.
Oliver Stone vuelve a aquel día para exorcizar algunos de los demonios que desde entonces consumen a Estados Unidos, pero también para rendir tributo a dos de los policías que arriesgaron su vida por salvar a otros. Después de que las torres sufrieran el impacto, luego de que los edificios perdieran su estabilidad, muchos policías y bomberos del cuerpo de Manhattan se introdujeron en el caparazón de los rascacielos. Esta es la historia de las últimas dos personas que fueron rescatadas con vida tras el colapso de las torres, el oficial Will Jimeno y el sargento John McLoughlin.
Nicolas Cage interpreta a este último, tras haber mantenido largas conversaciones con el director y el protagonista real de la hazaña. McLoughlin y Stone convinieron en que era necesario un actor que pudiese transmitir los mejores valores de Estados Unidos, la heroicidad desinteresada de la que en verdad dio muestras el policía; aunque el oficial consideró a Cage, George Clooney y Mel Gibson para el papel, acordaron que el primero era el intérprete idóneo. El encargado de interpretar a Will Jimeno es el actor Michael Peña, uno de los protagonistas de “Crash”. Ambos se mueven entre un reparto casi anónimo, donde pocos rostros son conocidos para dar mayor verismo a la historia del 11-S, un día con nombres y apellidos.
La película no ha estado en absoluto exenta de polémica, como casi todo lo que gira en torno al 11-S. Aún es posible encontrar a quienes justifican el atentado en cierto grado, o a quienes apoyan vehementemente la brutal invasión de Irak que siguió a la de Afganistán por el gobierno de Estados Unidos, incluso entre los responsables de la película. La actriz Maggie Gyllenhaal voluntariamente rechazó su personaje debido a los comentarios que había hecho sobre el 11 de septiembre: “América es responsable de algún modo por este ataque”. Sin embargo, tanto Will Jimeno como su esposa le dieron su bendición para interpretar a esta última. Kevin Costner fue uno de los actores con los que Stone quería contar para el filme; sin embargo, debido a que el intérprete de “JFK” había sido el narrador de un documental sobre la comisión de investigación de los atentados, sobre cómo hubiesen podido evitarse, la productora decidió no dar alas a aquellos que podrían ver una conspiración contra América entre éste y Stone. Lo mismo ocurrió a otra narradora del documental “On native soil”, Hillary Swank, que iba a dar vida a la mujer de McLoguhlin; ha sido finalmente María Bello (“Una historia de violencia”) la encargada de interpretar a esta valiente mujer.
Hay demasiadas heridas abiertas todavía en América, y las habrá durante un tiempo. Una curiosidad interesante del filme es que podemos ver un cartel de “Zoolander” mientras uno de los aviones desciende sobre la ciudad: de esta película, que se estrenó poco después de los atentados, serían borradas las torres gemelas como de tantas otras. Oliver Stone propone lo contrario: dejar de borrar las torres, no permitir que la maldad que aquel día contempló el mundo se quede en el olvido.