Los estudios Pixar se han superado a sí mismos con "Wall-e". Sin apenas diálogo, un robot que se da un aire a ET y Cortocircuito a la vez, logra cautivar al público desde el primer momento. No es una película para los más pequeños de la casa, sino para todo el mundo porque además de entretener, tiene mensaje: el consumismo y el egoísmo del ser humano. Afortunadamente, un entrañable robot salvará a la humanidad, quien está en una nave espacial desde hace 700 años, ya que con tanta basura han dejado la tierra imposible de habitar. Wall-E continúa con la labor para la que fue creado, limpiar el planeta. Además de trabajar, este personaje un poco torpe y despistado, logrará encontrar el amor, EVA. Por ella, viajará hasta donde haga falta y se enfrentará a quien sea. Apenas se me ocurren fallos sobre esta cinta. Y si miramos quién está detrás, menos todavía. Su director, Andrew Stanton, ya se llevó un Oscar a la mejor película de animación por "Buscando a Nemo", y no estaría mal que repitiese con "Wall-E". Pero a esto hay que añadir que tres miembros de su equipo son españoles: Rodrigo Blaas, Enrique Vila y Carlos Baena. Así que podemos presumir de que "Wall-e" es un poquito nuestra. Ni siquiera han hecho falta voces famosas para que la cinta logre un gran éxito. Su contenido y su ejecución bastan y sobra.
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