"V de Vendetta" está escrita y producida por los hermanos Andy y Larry Wachowsky, creadores de la trilogía "Matrix". Su director, James McTeigue, debuta así mismo en la dirección después de haber sido ayudante de dirección en estas tres películas. El resultado de la adaptación de la novela gráfica del mismo título cojea exactamente del mismo pie que las últimas dos entregas de la factoría Wachowsky: diálogos increíbles, un ritmo casi desastroso y demasiada información pseudo-filosófica y bien pagada de sí misma. "V de Vendetta" es impresionante visualmente, y seguramente se dirá de ella que tiene una idea novedosa y profunda. Sin embargo, todo el despliegue pirotécnico que McTeigue usa en su película, se desmonta debido a una trágica falta de sentido narrativo, que convierte el filme en poco más que un "story-board" filmado. Igualmente, sus planteamientos (sobre el totalitarismo del estado y la delgada línea que separa, teóricamente, a un héroe de un terrorista) no son novedosos en el cine o la literatura y toman lo confuso y ambiguo por algo complejo y profundo. Obviamente, esta película no ha sido hecha antes, y su originalidad más básica será lo que sus productores usen para vender el producto. Pero esto provoca varias dudas. Por un lado, aunque nunca se hayan puesto estos temas y estas imágenes juntas, precisamente de este modo, la película probablemente envejecerá pronto y mal, sin mayor pena ni gloria. Por otro, la novedad no justifica en sí misma una película, y menos si no hay otros elementos que la sustenten, como unos personajes interesantes que no sean meras máscaras, una historia bien hilada, un trasfondo temático arriesgado o la mera diversión; de todo esto carece "V de Vendetta". Ocurre que, después del planteamiento inicial de la película, de unos primeros minutos promisorios en que se asientan las bases teóricas del filme, el guión deviene ininteligible y banal. No vale la pena destacar la actuación de Natalie Portman como Evey, ni la del elenco de grandes actores británicos (Stephen Rea, Stephen Fry, John Hurt y Rupert Graves) y mucho menos la extraña elección de Hugo Weaving como el vengador V.
Flink es un genio que ha inventado una máquina que transforma el agua en comida. Nadie en su ciudad imaginó que un día empezarían a llover hamburguesas.