Al igual que la mayoría de las películas sobre los hijos de un presidente, Una hija diferente nos plantea la idea que la Casa Blanca es una cárcel para cualquier adolescente que habite en ella. Así conocemos a Samantha Mackenzie (Katie Holmes), una adolescente de 18 años como cualquier otra, que sueña con la posibilidad de vivir una vida llena de aventuras y romances. Pero en cierta manera es muy diferente a las demás, porque es la hija del presidente de Estados Unidos. Desesperada por ser una chica normal, Sam abandona a su padre en medio de su campaña de reelección para comenzar su carrera como estudiante universitaria en California. Allí conoce a Mia, su compañera de cuarto y se enamora de James (Marc Blucas), un agente secreto disfrazado de estudiante. En el 2004 se estrenó en España otra comedia con una historia similar, se trataba de Deseando libertad, un filme protagonizado por la cantante Mandy Moore. La diferencia con Una hija diferente es que en la primera versión, Moore se enamora de un joven agente secreto que está dispuesto a escaparse con ella, y comparado con la dulzura de Katie Holmes más bien nos recuerda a la historia de Bonnie & Clyde.
Aunque ambas películas consiguen darnos una clara idea de lo que debe ser crecer en la Casa Blanca, con un ambiente tan estresante y pendiente de los medios de prensa y de ser correcto en cualquier lugar.
Esta comedia agradable dirigida por Forest Whitaker, es predecible pero divertida, y ocasionalmente nos ofrece algunas secuencias dramáticas y emotivas. Lo interesante de este filme es que muestra al personaje principal como una verdadera chica normal, con los mismos problemas y dudas que el resto, aunque los suyos son mayores por la posición que tiene.
Mark Wahlberg se mete en la piel de uno de los personajes más carismáticos de los videojuegos, un atormentado policía en busca de los asesinos de su familia.