"Crítica de Una casa en el fin del mundo" Críticas
Película
Crítica de Una casa en el fin del mundo
Autor
anonymous
Fecha
2006-09-14 15:27:15
Votos
3/5
Proveedor
Uno
Crítica
La razón de ser de "Una casa en el fin del mundo" es la fascinante creación de un personaje que el director debutante Michael Mayer, el novelista y guionista Michael Cunningham y un sorprendente y magnífico actor Colin Farrell consiguen. Del primero sabemos poco, ya que su debut en el largometraje no ha dado lugar a cortometrajes previos. Pero intuimos a un cineasta sabio con la capacidad de engatusar al espectador y mantenerlo intrigado a base de escamotear información sin resultar ofensivo. "Una casa en el fin del mundo" está escrita por el ganador del Pullitzer Michael Cunningham, autor de "Las horas", que vuelve al tema de las familias fuera de la norma, inclasificables incluso bajo la etiqueta de heterodoxas. En el centro de su nueva historia, tan deliciosa y dura a la vez como la anterior, está Bobby, un joven enigmático y seductor del que no sabemos nada. Colin Farrell se destapa por fin como un gran actor, dando vida a uno de los protagonistas más sorprendentes que uno pueda encontrar, un tipo cuyo lema vital es "que todo el mundo sea feliz", que parece no requerir nada para sí mismo y que enamora inevitablemente por una dulzura enfermiza. Bobby, como se llama el sujeto, perdió a su madre de niño, vio como su hermano se suicidaba y encontró muerto a su padre: pero nunca se hace obvia la carga de sufrimiento que arrastra, como casi todo en torno a su persona. Cuando la familia adoptiva con la que vive deja caer que tendría que marcharse de la casa (Bobby tiene entonces 24 años), la noticia no parece conmoverle; se marcha con Jonathan (Dallas Robert), un homosexual declarado, a la gran ciudad, donde conocerá a Claire (Robin Wright Penn) que también quedará hechizada por la dulzura de Bobby. Todo conduce a un triángulo amoroso de lo más bizarro, y a una duda continua pero hipnótica hacia dónde llevará todo.
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