Tomás Alonso es un campesino que vive en la inmensa soledad de un valle hundido en mitad de estepas y páramos. Es un hombre digno y sereno, a la manera de un árbol solitario. Sólo a veces, sólo ciertas tardes, Tomás toca el violín. La historia se da inicio el día de lluvia en el que el violinista entierra a su mujer en compañía de su hijo Santiago, de doce años. De vuelta a la casa, Tomás y Santiago buscan la única fotografía de su esposa, un retrato realizado en su juventud, donde posa cándidamente en las orillas soleadas del mar.
