Un día sin fin es un burdo producto europeo, que pretende ser una copia de la ya mítica Atrapado en el Tiempo (Groundhog Day, 1992, Harold Ramis). Lo que en la versión americana era originalidad y calidad, en esta versión encontramos algo simplemente chapucero. Intentar copiar una película, que conforme van pasando los años, consigue más peso y prestigio entre los especialistas cinematográficos, trae sus consecuencias. La historia trata de un científico italiano, que debe ir al Teide para grabar a unas cigüeñas, donde se encuentra a una bióloga con la que no se entiende. Deseoso de marcharse de allí, descubrirá con pavor, que está obligado a repetir el mismo día una y otra vez. En el transcurso de esas repeticiones se enamorará, (como no), de la bióloga e intentará conquistarla. Argumento conocido, y además muy mal desarrollado. No posee ningún interés destacable y no se le augura un gran porvenir en taquilla.
Flink es un genio que ha inventado una máquina que transforma el agua en comida. Nadie en su ciudad imaginó que un día empezarían a llover hamburguesas.