La estupenda "Thomas está enamorado" llega a nuestras pantallas con más de cinco años de retraso, siendo un caso excepcional de injusticia en los sistemas de distribución cinematográficos. Porque la historia de esta película es un amargo cuento futurista, con una representación del mañana que se antoja algo vieja visualmente: la técnica avanza a pasos de gigante y los estrenos de hace pocos meses parecen pobres en comparación con los presentes. Sin embargo, éste es un mal menor, porque el director belga Pierre-Paul Renders no se ha conformado, afortunadamente, con imaginar una posible estética resultona y hacer un plano homenaje a clásicos del género de ciencia-ficción (como es el caso de "Matrix"). Renders ha alimentado su filme de importantes reflexiones divertidas y terribles, creando una buena historia y consiguiendo tramar los requisitos de la ciencia-ficción con el análisis del ser humano. El filme, que consiguió premios importantes en Venecia, París, Montreal, Buenos Aires y Bruselas, indaga en el alma de las relaciones humanas y en la dependencia común, en un momento histórico donde prima la independencia más áspera, por no decir el egoísmo. Además, pese a la debilidad formal de las reconstrucciones en 3-D (que casi pintan un futuro menos avanzado tecnológicamente que nuestro presente) Renders ha arriesgado mucho en la construcción visual de su producción: es audaz en el manejo del punto de vista, el ritmo, y otros elementos fundamentales del cine, que manipula con un estilo interesante, poco frecuente y muy buenos resultados cómicos.
En ‘La venganza de los caídos’ Autobots y Decepticons vuelven a combatir por el control del planeta. Shia LaBeouf y Megan Fox repiten sus papeles de la primera entrega.