Vicente Aranda se destaca todavía más con "Tirante el Blanco" como el director español de grandes producciones por antonomasia. Es difícil saber cómo funcionaría el director catalán con un presupuesto norteamericano y los métodos organizativos típicos de las industrias de Hollywood. "Tirante el Blanco" tiene en realidad poco que envidiar a una gran superproducción estadounidense en los aspectos técnicos más espectaculares, pero también repite algunos de los fallos que se les achacan normalmente a este tipo de películas. El vestuario de Yvonne Blake ("El puente de San Luis Rey") y la fotografía de José Luis Alcaine ("Volver" y "Roma") destacan sobremanera entre el resto de elementos de la película. La historia de "Tirante el Blanco" es interesante y en sí misma posee muchos elementos atractivos (romance, enredos cortesanos, enfrentamientos bélicos), pero la farragosa dirección de Aranda y algunos fallos en aspectos fundamentales consiguen echarla abajo. Para empezar, y sin que sea responsabilidad total de los actores, el doblaje de la película es catastrófico. Esther Nubiola destaca, como la Carmesina protagonista, entre un elenco irregular y que no funciona bien como conjunto. El protagonismo del inglés Casper Zafer como Tirante lastra indefectiblemente el poder del filme desde que aparece en escena, y poco pueden hacer las correctas interpretaciones de los secundarios para elevar el tono, aunque Victoria Abril, Ingrid Rubio y Leonor Watling ofrecen lo que se espera de ellas. Podemos destacar un erotismo peculiar sin llegar a ser tan explícito como otras de las obras de Aranda, como "Carmen". Las escenas de lucha, que están ridículamente resueltas, sirven como botón de muestra de una dirección que no ha podido controlar todos los elementos del filme. Bellos paisajes, impresionantes castillos, y una bella iluminación acompañada de un hermoso vestuario es, básicamente, lo que ofrece esta magna producción.
Flink es un genio que ha inventado una máquina que transforma el agua en comida. Nadie en su ciudad imaginó que un día empezarían a llover hamburguesas.