En plena fiebre del oro, la pequeña ciudad de Calender necesita un sheriff capaz de imponer el orden. Los tres ultimos o se han ido asustados o han resultado muertos. Jason McCullough, un tipo que dice estar de paso, acepta el puesto únicamente por dinero. Piensa que, si las cosas se ponen feas, podrá huir tranquilamente, pero McCullough tendrá que utilizar su gran ingenio, destreza y métodos poco ortodoxos para hacer frente a los problemas que se le vienen encima.