El poder vivir de los logros de la juventud es sin duda el sueño de muchos hombres. El protagonista de A tres golpes de la fama se retira del béisbol en su mejor forma, una vez ha conseguido entrar al Salón de la Fama, después de lograr 3000 carreras en el campeonato de béisbol. Años después, le informan que tres de esas carreras resultaron descalificadas, por lo que deberá volver al campo de juego si quiere conservar su cifra récord, y los beneficios económicos que ello conlleva. Típica comedia norteamericana, con moraleja incluida, de las que se suelen ver en la sobremesa del fin de semana. El béisbol es un deporte típicamente norteamericano, que sin embargo, no ha tenido una destacable representación en la pantalla. Salvo algunas excepciones, como El Mejor, protagonizada por Robert Redford, o Ellas dan el Golpe, con Geena Davis, pocos films han logrado crear un referente en el público. Esta película que nos atañe, sin duda, no será de las que creen escuela. Su anodina historia, de hombre engreído que debe aprender una lección en la vida respecto a las personas que le rodean, en un argumento demasiado conocido por los espectadores. Sin nada nuevo que aportar, su destino bien podía haber sido el ocupar directamente un estante en el video club.
Flink es un genio que ha inventado una máquina que transforma el agua en comida. Nadie en su ciudad imaginó que un día empezarían a llover hamburguesas.