Desde que el hombre viajó al espacio hemos podido ver cómo el cine ha tratado de reproducirnos las sensaciones y los motivos que nos llevan a él una y otra vez. Hemos visto viajes al espacio, películas en las que se muestra cómo, en un futuro, viviremos en mundos externos a la Tierra porque la habremos superpoblado de tal manera que no soporta ni a un humano más antes de caerse definitivamente de su órbita. En esta propuesta cinematográfica lo que se busca es activar ni más ni menos que el calor del sol. Su temperatura está bajando sumiendo a la Tierra en una nueva era glacial. El "Ícaro II" es una nave que trata de retomar la misión de un primer Ícaro que ha quedado a la deriva en el espacio sin motivos aparentes. El director de la legendaria y ecléctica "Transpotting", Danny Doyle, firma este thriller psicológico situado en el espacio que plantea tal angustia al espectador que, por momentos, se olvida de respirar. Entre sus principales atractivos está el magnífico Cillian Murphy, un actor con amplitud de registros que, en esta ocasión, interpreta a un físico poco equilibrado y solitario que es el único que puede poner en marcha el artilugio capaz de lograr la proeza: reactivar al Sol.
Flink es un genio que ha inventado una máquina que transforma el agua en comida. Nadie en su ciudad imaginó que un día empezarían a llover hamburguesas.