"Street Fighter, la leyenda" no ha conseguido el objetivo para el que ha nacido: el entretenimiento. Son muchos los que opinaban que iba a ser fácil superar la versión que Jean Claude Van Damme hizo en los 90, pero no ha sido así. Esta nueva adaptación del legendario videojuego decepcionará a los amantes de la saga. Las versiones que se realizan del ordenador a la gran pantalla apenas rozan el entretenimiento, y este caso no es una excepción. Siendo sólo una niña, Chun-Li (Kristin Kreuk) ve cómo su padre es secuestrado. Diez años después, recibe la visita de Gen (Robin Shou), un antiguo delincuente reconvertido en defensor de los más débiles. Éste le revelará que su padre está en manos de Bison (Neal McDonough), un peligroso criminal. Gen se ofrecerá a entrenar a Chun-Li para que pueda enfrentarse a Bison y rescatar a su padre. El problema radica en que la menuda Kristin Kreuk no resulta creíble como heroína capaz de defenderse por sí misma. Van Damme rechazó una propuesta millonaria para participar en esta producción, y tras visionar el resultado es comprensible porqué. "Street Fighter: la leyenda" es una película simple y predecible, tanto en el aspecto argumental como técnico.
Flink es un genio que ha inventado una máquina que transforma el agua en comida. Nadie en su ciudad imaginó que un día empezarían a llover hamburguesas.