Fue en su propio país, en el festival de cine de Estocolmo (2005), cuando "Storm" consiguió el Premio del Público, un galardón que avala el poder fílmico de esta producción fantástica. Aunque comienza como un filme de acción violento y con estética de vídeo clip, "Storm" evoluciona hasta convertirse en el estudio de varias capas de un joven con problemas. La película se mueve rápido, es visualmente interesante y tiene los suficientes giros de guión inesperados como para mantener entretenido a cualquier aficionado. Los directores Mans Marlind y Bjorn Stein hacen que la onírica experiencia sea un viaje tan abrumador para el espectador como para el protagonista: nunca sabemos si los extraños sucesos narrados son parte de su imaginación o son reales, y es difícil posicionarse y saber al principio qué tipo de filme estamos viendo. El desasosiego que crean los directores nos mantiene todo el tiempo intrigados, mientras consumimos una enorme cantidad de imágenes veloces inspiradas por los comics, los vídeo juegos, los clips musicales y películas como "Matrix".
Flink es un genio que ha inventado una máquina que transforma el agua en comida. Nadie en su ciudad imaginó que un día empezarían a llover hamburguesas.