El señor y la señora Smith viven su matrimonio aburridos y deciden ir a terapia de pareja. Viven vidas separadas y no hay mucha comunicación entre ellos. De hecho, ninguno sabe a qué se dedica el otro de verdad. El gancho de esta comedia de acción es que tanto el señor Smith como la señora Smith son asesinos a sueldos, y ambos trabajan para jefes distintos. Cuando a ambos les encargan asesinar a la misma persona sin, por supuesto, ellos saberlo, el resultado es que uno se interpone en el trabajo de la otra, sin querer, y viceversa. El siguiente trabajo que se les asigna a los dos es, consecuentemente, eliminar a la persona que se ha interpuesto en la misión, así que mientras intentan solucionar sus problemas conyugales se convierten en enemigos mortales. A partir de ahí están servidas las bromas y el doble juego de identidades múltiples, secretos y mentiras, pero también la acción trepidante, en que hay dos protagonistas con dos objetivos que deberán ser el fin del otro. A estas alturas parece innecesario explicar quienes son los dos guapos marido y mujer del cartel, pues la parte más importante de la venta de la película se debe al atractivo y tirón de Angelina Jolie, como la señora Smith, y de Brad Pitt, como su señor. La química resultante entre los actores es básica, pues el juego interpretativo que deben mantener, aunque no se trate de una película intimista, es superior, y emocionante es seguirlos en su evolución, tal vez lo más destacable de una película con una muy buena idea inicial pero un desarrollo menos coherente. Mucho se habló de relación Pitt / Jolie fuera y dentro del rodaje, pero es que tanto una como el otro tienen una fuerte imagen de símbolo sexual que mantener. Angelina Jolie ya ha probado su presteza en películas de acción fuerte como Tomb Raider y su secuela, mientras que Brad Pitt se ha peleado otras veces en la pantalla, como en El Club de la lucha, y ha usado armas en Ocean´s Eleven y su secuela. Doug Liman, el director de la película, también ha probado suerte anteriormente en el género de acción y thriller en El caso Bourne y su segunda parte, y la comedia, en Swingers. A pesar de algunos momentos muertos, debido en parte a las más de dos horas de metraje, la acción y los muchos giros de guión mantienen al espectador tenso y a la espera del siguiente salto, de la siguiente explosión, del siguiente momento en que se quedará sin aliento.
La tregua entre el mundo de los humanos y el reino de lo fantástico está a punto de romperse. En estos casos sólo hay una criatura a la que se puede recurrir.