Poco hay de memorable en esta comedia que rebosa clichés a cada minuto y que se basa, enteramente y en sí misma, en una idea demasiado explotada pero así inmadura. La propuesta de "Sólo amigos" es como el sueño del adolescente que, pasándolo mal en su juventud, espera crecer para convertirse en una persona atractiva y exitosa. El problema es que el film se desarrolla con la misma base y profundidad que una ensoñación pasajera, y nunca alcanza a ofrecer verdaderas reflexiones sobre el tema, un punto de vista nuevo ni un destello de originalidad. "Sólo amigos" está en la línea de "Romy y Michelle", pero no cuenta con las solventes interpretaciones de Mira Sorvino, Lisa Kudrow o Janeane Garofalo para elevar un contenido pobre y aburrido. Puede pensarse que juzgamos con demasiada severidad lo que no pretende pasar de ser una comedia ligera, pero la realidad es que "Sólo amigos" carece de ritmo cómico y de chistes propios. Lo único que da vida a la película son las lamentablemente insultantes bufonadas a costa de los gordos y algunos giros sorprendentes, aunque algo imperfectos y de ligero mal gusto, como los que ya usó el director Roger Kumble en su "La cosa más dulce". Ryan Reynolds y Amy Smart tampoco están a la altura de Cameron Díaz pero, a pesar de sus exasperantes y exageradas actuaciones, no se les puede culpar de toda la banalidad que destila este filme aburrido, insensato y que tiene poco de comedia verdadera. Hay que esforzarse para reírse.
Flink es un genio que ha inventado una máquina que transforma el agua en comida. Nadie en su ciudad imaginó que un día empezarían a llover hamburguesas.