Lo peor que le puede pasar a un thriller es que sea predecible. No hablamos de que sea fácil adivinar cómo terminará la película que Mikael Håfström nos pone entre manos, aunque también ocurre esto. Lo peor es que en realidad es inevitable saber en cada momento, por mucho que el espectador se esfuerce en dejarse sorprender, lo que va a pasar al minuto siguiente o en el próximo cuarto de hora. "Derailed" está puesta al servicio de dos estrellas de Hollywood que pese a ser solventes en otros géneros, Jennifer Aniston en la comedia y Clive Owen en el drama, no parecen tener mucha idea de cómo comportarse en esta película. El trabajo interpretativo de ambos cae de lleno en lo ridículo, pero la dirección de Håfström y el guión de Stuart Beattie tienen bastante responsabilidad en el desastre. El tema de las relaciones extramatrimoniales está tocado con una superficialidad e hipocresía inaceptables. Beattie y Håfström dejan caer su moralina barata criticando la situación inicialmente pero dejando un espacio supuestamente lógico para la venganza: ni los personajes aprenden nada en el camino ni resulta emocionante la parte que debería tener más acción. "Derailed" está inspirada en películas como "Atracción fatal" y "The game", ambas protagonizadas por Michael Douglas, en lo que tiene de crítica moral culpabilizante y acusadora de un modo de vida. Sin embargo carece de inteligencia, siendo fácil sentirse avergonzado por la obviedad con la que los responsables del filme intentan manipular los sentimientos del espectador a través de elementos del guión innecesarios narrativamente. Sin embargo tampoco consiguen esto, porque la química entre los protagonistas es inexistente y la capacidad de levantar cualquier tipo de reacción del espectador parece nula. "Derailed" funciona únicamente atendiendo a los golpes de guión violentos, cada vez más exagerados e inverosímiles, que requiere el thriller: Håfström ha construido una película como quien monta un aparato electrónico, sin ninguna humanidad ni interés artístico o de entretenimiento.
Flink es un genio que ha inventado una máquina que transforma el agua en comida. Nadie en su ciudad imaginó que un día empezarían a llover hamburguesas.