No dio malos réditos la primera entrega ("Como Dios") protagonizada por uno de los reyes de la comedia, Jim Carrey, en 2003, y ahora se trata de aprovechar el tirón. Repite Morgan Freeman, en el papel de Dios, para dar continuidad y escoge al otro presentador, el estirado, Evan Baxter, para llevar a cabo la re-evangelización bíblica que persigue mantener la fe cristiana en un mundo egoísta y desatado. Moralejas aparte, la historia es entretenida, muy del gusto norteamericano, con refrescantes visiones de la Biblia y momentos divertidos. El espectador, básicamente de público familiar, no se aburrirá en la recta final de las vacaciones. Si se le puede sacar un "pero" a un película que no busca ser la candidata a los Oscar a la mejor cinta del año es que decepcionan un tanto los efectos especiales relacionados con el arca de Noé. En la era de la tecnología y cuando se ha avanzado tanto en el realismo de la realidad virtual... aquí no es que se hayan lucido como hubieran debido.
Flink es un genio que ha inventado una máquina que transforma el agua en comida. Nadie en su ciudad imaginó que un día empezarían a llover hamburguesas.