"Secretos de familia" no aporta nada nuevo al subgénero de comedia negra al que Reino Unido colabora, más que ningún otro país, un par de veces cada año. Sin embargo esto no quita que sea un film entretenido, excelentemente hilado y que provoca carcajadas, o como mínimo sonrisas, durante todo su metraje. Lo peor que podría ocurrirle a esta película, inteligentemente dirigida por Niall Johnson, es pasar desapercibida por ser injustamente tomada por una comedia cualquiera, y que su excelso reparto no resulte a simple vista lo suficiente atractivo para las masas. Rowan Atkinson, Maggie Smith y Kristin Scott Thomas son suficientemente conocidos, pero más que estrellas son estupendos intérpretes serios. Las dos mujeres protagonistas están en uno de sus momentos de gloria, aportando al film con sus actuaciones unos puntos extras de magnificencia. Johnson firma un guión inteligente y dirige con sutileza esta comedia rural bañada de absurdo: engancha gracias a un punto de partida muy oscuro que los actores se encargan de hacer inevitablemente creíble. La película está en la línea de "The ladykillers" (la primera versión, film británico de 1955 dirigido por Alexander Mackendrick), o "El pico de las viudas" (1994) de John Irvin, que también tenía fuertes interpretaciones femeninas, un guión lleno de dobles sentidos y una estructura basada en que nada es lo que parece. "Secretos de familia" es, siendo clásica pero no predecible, un entretenimiento inteligente y un muestrario del elevado arte de actuar para la comedia, combinando elegancia y desvergüenza, como sólo los británicos pueden hacer.