“Saw” es sinónimo de buen cine de terror, sin exagerar podríamos agregar que el mejor en mucho tiempo, con historias contundentes y con un buen argumento que sorprende al espectador con detalles inesperados y de calidad realmente ingeniosos. Esta cuarta película no es la excepción ya que se mantiene en su línea con gran suspense y mucha genialidad. Esta vez Jigsaw (Tobin Bell) y su discípula, Amanda (Shawnee Smith) están muertos pero siguen aterrorizando a la población. Después de conocerse la muerte del detective Ferry, dos agentes especiales del FBI llegan para ayudar al detective Hoffman a investigar el último gran rompecabezas del despiadado asesino Jigsaw. Lo que no saben es que darán con un maquiavélico plan que no solo afecta a las victimas pasadas, también a las presentes y futuras. Quizás peca por tener un final algo previsible pero sin lugar a dudas, al igual que sus predecesores, no se la puede dejar de ver ya que tiene una historia inteligente y bien lograda manteniendo el argumento sólido de su esencia.
Flink es un genio que ha inventado una máquina que transforma el agua en comida. Nadie en su ciudad imaginó que un día empezarían a llover hamburguesas.