Trina y Warren son compañeros de oficina, pero nadie los ha presentado. Cuando Trina ve a Warren comiendo su almuerzo, muy educadamente se sienta a su lado. Tras intercambiar un par de palabras, ella lo acusa de espiarla con un espejo mientras trabajan. Warren, por supuesto, lo niega. La respuesta de Trina, resulta realmente sorprendente.