Un drama bélico incómodo para la Administración Bush. "Regreso al infierno" entra de lleno en un conflicto abierto y en plena vigencia informativa. Lo peor de todo es que el guión de Mark Friedman entra en la parte más humana. Fuera de las cifras económicas, de los hechos políticos y los intereses comerciales, la parte en que las personas viven y sufren... y cómo tienen que recuperarse de los horrores que mantienen sus heridas morales y mentales abiertas es dolorosa e impactante. Dirigida por el ganador de un Oscar Irwin Winkler, cuenta la historia del grupo de soldados, mixto, que regresa a casa de un modo muy sutil. La crítica existe, pero no hay que pasarse porque en EEUU a nadie le gusta demasiado quedar mal con el gobierno si entramos en el circuito más comercial. Al fin y al cabo el cine es industria y hay que hacer caja. Aparece con profusión un símbolo patrio venerado, respetado y recurrido por defensores y detractores de la guerra de Irak: la bandera. La tela de rayas rojas y blancas y estrellas sobre fondo azul marino es un valor inefable que mantiene la unión a pesar de los evidentes conflictos internos. En esta película se recomienda al espectador obtener sus propias conclusiones. Parece muchas cosas... y es muchas otras.
Flink es un genio que ha inventado una máquina que transforma el agua en comida. Nadie en su ciudad imaginó que un día empezarían a llover hamburguesas.