"Reflejos" ha dado el pistoletazo de salida a la 41ª Edición del Festival de Sitges. Como buena película de terror que se precie, el objetivo es hacer pasar al espectador un mal rato, y esta cinta lo consigue, aunque sólo sea a ratos. En algunas escenas uno se dará cuenta que a medida que avanza la trama se agachará más en la butaca hasta fundirse con ella, y eso que en contables ocasiones la resolución de las mismas es más que previsible. No nos encontraremos con nada original, y del director Alexandre Aja, un especialista en adaptar cintas asiáticas al cine de Hollywood (esta es un remake de la surcoreana "Al otro lado del espejo"), se esperaba mucha más sangre. Posiblemente tenga éxito en taquilla, aunque no será el bombazo que en su día fue "The ring". Nos encontraremos con un buen puñado de tópicos, tanto en la historia como en la manera de ser contada. Y para colmo de males, su protagonista, Kiefer Sutherland, continúa con su misma expresión aburrida sin aportar credibilidad. Sangre, terror y nada nuevo.
Jerry Bruckheimer nos trae su primera película en 3-D, una cinta para toda la familia en la que descubriremos que existe un programa encubierto del Gobierno...