Quiero ser superfamosa nos cuenta la historia de Lola, una adolescente de Nueva York, que debe mudarse a la aburrida Nueva Jersey, allí nuestra heroína pierde todas las esperanzas de convertirse en estrella de Broadway, hasta que en su nuevo colegio anuncian la realización de una obra, para la cuál Lola intentará conseguir el papel principal. Aunque se supone que lo primordial es alcanzar el sueño de esta joven, la mayoría de la película vemos a Lola y su amiga intentado conseguir entradas para el último concierto de su grupo favorito, y que por supuesto, hasta intentan colarse en la fiesta después del espectáculo.
Una comedia para adolescentes, al mejor estilo Disney, donde las jovencitas se puedan identificar con el personaje y aspirar a todo lo que ella tiene; su ropa, su estilo, sus amigas, sus aventuras; además de que puede cantar y bailar Lindsay Lohan interpreta este personaje, que anteriormente estaba destinado a Hilary Duff. Lohan nos sorprende con su actuación, aunque parece que le queda tan bien ese estilo de personaje que la veremos todavía mas a menudo en estas películas tediosas, repetitivas y predecibles. Este tipo de filme supone tener un cierto mensaje, como los estudios Disney siempre promociona; la idea de la amistad duradera y la lealtad; pero la verdad es que promociona la diferenciación social en las escuelas, la importancia de estar a la moda con solo 15 años, y que todo sueño es posible con dinero.
Quizás las películas de Reese Witherspoon como Una Rubia muy legal han tenido éxito, y probablemente sea por su personaje ficticio y exagerado que daba una clara idea de burla y poco realista, pero en este caso, la diferencia es que intentan hacerlo parecer lo mas realista posible.
Dirigida por Sara Sugarman, y protagonizada por Adam Garcia, Alison Pill, Glenne Headly, Carol Kane y Eli Marienthal.