El éxito de "No sos vos, soy yo" ha traído una suerte de secuela que no logra la misma magia que tuvo esa conjunción de talento y sorpresa. Sin embargo, Diego Peretti está encontrando entre el público español una acogida extraordinaria que se fundamenta en esa capacidad de parecer un tipo corriente, sin aspiraciones, sin ningún reto en la vida y que se encuentra con situaciones que le superan por completo. Peretti, quien en la realidad, no tiene nada que ver con esta tipología de personajes, vuelve a encarnar a un ser cualquiera cuya vida controlada y previsible se ve alterada por la aparición de un personaje imprevisto: Andrea. La chica está embarazada, no sabe quién es el padre y no le importa. Un hecho que desconcierta por completo a Aldo (Peretti) quien acaba enamorándose de la chica perdidamente… y tratando de averiguar si a través de una ecografía se puede saber el color de la piel de un feto. Desternillante. Aunque aún más irrisorio es disfrutar de un Guillermo Toledo, especialista en comedia, haciendo de ginecólogo.
Mark Wahlberg se mete en la piel de uno de los personajes más carismáticos de los videojuegos, un atormentado policía en busca de los asesinos de su familia.