Los desvelos de una madre por la felicidad y estabilidad de sus hijos han llevado a Michael Lehmann a dirigir a la genial Diane Keaton como matriarca de esta comedia de situación con tintes de manipulación materna. Lehmann aborda uno de los pequeños traumas de las madres e hijas de la actualidad: llegar a los treinta y mantener una vida sentimental propia de quinceañeras: cero compromiso. Cada día es más difícil asumir responsabilidades y tener la madurez necesaria para formar una pareja con visión de futuro. Esto desquicia a progenitoras tan organizadas como Daphne (Diane Keaton)… ¿qué mujer de treinta no va a ver a su madre en ella? Afortunadamente no todas se atreven a llegar a los extremos que logra Daphne… pero, claro, esto es una película. Sin embargo, el autoritatio ¡porque lo digo yo! del título da fe de la imposición a la que hay someterse sin rechistar porque “ellas saben qué es lo que es bueno para sus hijos” y pueden decidir por sus vástagos. Aterradora... si no resultara que es un comedia pensada y producida para reírnos de tópicos en los que nos vemos inmersos. Si el guión fuera el de un ‘thriller psicológico’ en lugar de una comedia más de una y uno echaría a correr en el cine.
Flink es un genio que ha inventado una máquina que transforma el agua en comida. Nadie en su ciudad imaginó que un día empezarían a llover hamburguesas.