Desde el comienzo de la película hay demasiados elementos molestos que mantienen al espectador apartado de la supuesta comedia que "Pequeño pero matón" debe transmitir. Nos encontramos con uno de los enanos más grotescos del cine, estrafalario y agresivo, tratado de una forma que resultará ofensiva a casi todos. Algunos espectadores encontrarán mono al actor Mayon Wayans, de "Scary movie", convertido en un horrendo bebé con rasgos de adultos, pero la mayor parte del público hará bien en mantenerse alejados de "Pequeño pero matón", a pesar de que la curiosidad les impulse a lo contrario. En teoría, "Pequeño pero matón" es una comedia. El resultado sin embargo es una propuesta fílmica espeluznante, un horror sin parangón digno de David Lynch aunque sin el crudo trasfondo de este cineasta. Aunque no estamos seguros, es fácil que en Estados Unidos la película haya conseguido trascender gracias al tándem formado por los hermanos Wayans, director y actor protagonista de "Scary movie" y su secuela. Pero enfrentándose a un público como el español, al que no tienen todavía ganado, los Wayans y su último trabajo no tiene nada agradable, divertido o emocionante que ofrecer. Al contrario, la trama de la película se desenvuelve sin ninguna convicción: aunque sus responsables parecen conscientes de los problemas de su propuesta, no ofrecen soluciones a que el supuesto bebé protagonista nunca parezca un bebé, sino un engendro infernal. Un error de diseño en los efectos especiales puede ser la causa, pero ni el espectador ni el que suscribe esta crítica queda con demasiadas ganas de analizar por qué esta película falla sin remedio.
Flink es un genio que ha inventado una máquina que transforma el agua en comida. Nadie en su ciudad imaginó que un día empezarían a llover hamburguesas.