A finales del siglo XVIII, dos familias polacas están enfrentadas: por una lado están los Soplica, aliados de los rusos, y por el otro, los Horeszko, partidarios de la independencia. Después del asesinato del gran lord Horeszko por parte de Jacek Soplica, los rusos ocupan el país y dan el castillo de los Horeszko a la familia rival.
