Por si no bastase con que el director Todd Solondz no se prodigue con sus pequeñas obras maestras, a razón de una cada tres años desde "Bienvenidos a la Casa de Muñecas", la distribución en España de sus filmes dista mucho de ser satisfactoria. "Happiness" (1998) fue la excepción; a "Storytelling" (2001) ha sido complicado seguirle la pista y "Palíndromos" se estrena dos años después de su producción. Y no hay motivos para ello. "Palíndromos" es la más poética de las películas de Solondz, una maravilla que altera los sentidos y el estado de ánimo sin que para ello el director haya renunciado a la sólo aparente crueldad y tristeza verdadera que atraviesa su filmografía. "Palíndromos" no es una película fácil de ver, por muchos motivos, pero las recompensas del esfuerzo son gigantescas: cuando el filme ha terminado uno tiene la sensación de que una apisonadora moral le ha pasado por encima, de que una parte de sí mismo se ha perdido para siempre y de que, aunque uno sepa que algo ha ganado en el viaje, es difícil localizar al principio el premio. Solondz toma soluciones estéticas complicadas para hablar de un tema en absoluto sencillo: los embarazos infantiles y el aborto centran una película que hacen real
Jerry Bruckheimer nos trae su primera película en 3-D, una cinta para toda la familia en la que descubriremos que existe un programa encubierto del Gobierno...