Años ochenta en Corea del Sur, donde impera una dictadura represiva que ve en cada estudiante revoltoso o militante socialista un espía infiltrado por los comunistas del Norte. El protagonista de esta historia abandona a su novia para enrolarse en la militancia activa, es detenido enseguida, sometido a un juicio farsa y condenado a cadena perpetua. El momento político es determinante del relato, pero ocupa un lugar secundario porque el punto de vista predominante es el de la mujer abandonada por su novio.
