"Outlander" es una película que, a priori, puede resultar bastante extraña. La historia nos lleva hasta el año 509 d.C., cuando un guerrero llamado Kainan trae consigo una criatura alienígena con ansias de vengar a su raza aniquilada. Kaina se une a los vikingos para luchar contra el extraterrestre cuando secuestra a Freya, la hija de Rothgar. Leyendo la sinopsis, a uno se le quitan las ganas de pagar la entrada del cine. Sin embargo, el diseño artístico y los escenarios naturales (se ha grabado en Nueva Escocia) merecen la pena y, con un presupuesto de 50 millones de dólares, viendo el resultado parece que ha costado, como mínimo, el doble, como así ha explicado el propio montador, David Dodson. La cinta mezcla todo tipo de géneros, desde el épico hasta la ciencia ficción, para mover al mayor número de masas. Howard McCain es el director de la cinta, además del guionista, cuya experiencia de limita a la televisión y anuncios de publicidad. Veremos a ver cómo le sale. La estrella es Jim Caviezel, actor poco nombrado pese a sus buenos trabajos en "Dejá Vu" y "La pasión de Cristo". Le acompañan la guapa Sophia Miles, Ron Perlman (el mítico Hellboy) y el veterano John Hurt que, ni por asomo, piensa en jubilarse. Ni falta que le hace.
Flink es un genio que ha inventado una máquina que transforma el agua en comida. Nadie en su ciudad imaginó que un día empezarían a llover hamburguesas.