Oceans 12 es la continuación de la exitosa película del 2001 de Steven Sodebergh, Oceans Eleven, que a su vez era una remake del thriller de Frank Sinatra, Rat Pack. Ahora, Twelve retoma la historia 3 años y medio después del gran robo al casino de Terry Benedict, el Bellagio, en Las Vegas. Repentinamente, Benedict los encuentra y demanda que se le devuelvan los millones que le robaron en un plazo de dos semanas. En lugar de escapar o tener una mejor idea, la banda de 11 ladrones planean un nuevo robo para conseguir el dinero. Y debido a que en América ya son bastante conocidos, se vienen a Europa donde preparan una serie de robos entre Roma, París y Ámsterdam. Pero, obviamente, las cosas no serán tan sencillas ya que aparecerá una detective, amante de Rusty (Brad Pitt) que se hará cargo de la investigación de los robos; y para complicarlo aun mas aparece en escena un maestro del robo francés que desafía a Ocean (Clooney) a demostrar quien es el mejor ladrón... Una vez mas, Sodebergh se apoya en el encanto de sus actores mas que en la idea del filme o en la tarea de contar una historia; particularmente en Clooney, Julia Roberts, Brad Pitt y Matt Damon, que como lo dice su personaje, cuenta con mas protagonismo que en la anterior historia. Las escenas fluyen y el argumento es fácil de llevar.
Quizás uno de los problemas de Oceans 12 es la cantidad de personajes conocidos. Todos necesitan ser protagonistas, y por eso las escenas de cada uno son cortas, y por ello, los personajes no están tan bien desarrollados como en la primera entrega. Aun así, algunas veces una película solo funciona porque todo el equipo relacionado con ella desde un principio aparece en escena. Y ese es el caso de Oceans 12, si la versión de 1960 y la del 2001 no necesitaban de un gran guión para conseguir notoriedad ni éxito, tampoco lo necesita esta secuela. Solo con poder contar con todos los actores más seductores y cotizados del momento, la convierten en un éxito asegurado.
A pesar de no tener un guión lo bastante original, Oceans 12 es una de esas películas que terminan gustando. Es costosa, glamorosa y repleta de guapos actores que dan la impresión de estar pasándoselo en grande.
Flink es un genio que ha inventado una máquina que transforma el agua en comida. Nadie en su ciudad imaginó que un día empezarían a llover hamburguesas.