Después de una larga ausencia, el Negro Torres regresa a su pueblo natal, Cuco, para asistir al funeral de su madre. Ahí se reencuentra con sus amigos de juventud, el Guatón Molina y el Chico Mario, quienes le proponen convertirse en una sociedad para una ocurrente empresa: comprar mariscos de la costa y venderlos en el pueblo cordillerano, aprovechando que se avecina Semana Santa.