Protagonizada por un matrimonio, interpretado por Fanny Ardant y Gerard Depardieu, Natalie X nos habla de las obsesiones como nexo de una relación. La obsesión preside la vida de la protagonista, al enterarse de la infidelidad de su esposo. En ese momento su vida girará entorno a saber no sólo qué es lo que busca su esposo en otras mujeres, sino su comportamiento íntimo con ellas y sus relaciones sexuales. Para satisfacer ese deseo de conocimiento contratará a una prostituta para que se acueste con su marido, y le cuente todos los detalles de esa relación. Ese triángulo desemboca en un drama en el que la prostituta se verá anulada por el deseo de posesión de una mujer, que quiere utilizarla como instrumento de control de su marido. Película dura e inquietante, que no deja indiferente a nadie, por las magníficas interpretaciones que dotan de vida a una historia compleja. Los triángulos sentimentales son temas recurrentes en la cinematografía, en este caso, muy bien estructurado por el director. Para los amantes de películas que llevan al extremo los sentimientos que en ella se desatan.