Que las mujeres son infieles cuando se aburren en su matrimonio parece ser la conclusión a la que llega esta película, después de muchas obviedades y diversificaciones del guión sin mucho sentido. "Mujeres infieles" es la nueva aportación chilena, después de la excelente "Sexo con amor", a uno de los temas más concurridos del cine: las relaciones de pareja y la infidelidad. La película, dirigida por el chileno Rodrigo Ortúzar y escrita por el argentino Juan José Hurtado, tiene un tono de comedia que sin embargo nunca despega y que no acierta en la burda imitación superficial que hace de los tics de Woody Allen y la farsa europea clásica. La película sirve bien poco para saber sobre la realidad chilena (o sudamericana) en estas cuestiones, ofrece un entretenimiento justo como filme de evasión y tiene un alcance mínimo como análisis social o sentimental del alma del amor. De todos modos, esto último no parece estar entre las inquietudes de sus responsables: explicar por qué fracasa como entretenimiento nos permite apuntar un guión poco sólido, en el que las tramas secundarias se multiplican sin ningún tino, y una dirección de actores que no permite a sus intérpretes pasar de los más burdos clichés. Más que crear personajes, el reparto de la película parece dedicarse a ganar tiempo en escena, buscar notarse por encima de los demás y hacer mucho ruido pero ofrecer pocas nueces.
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