"Mother of mine" es un impresionante y doloroso retrato sobre la relación de un niño con su madre. El protagonista de la cinta es el pequeño Eero, una criatura de 9 años que debió abandonar Finlandia durante la Segunda Guerra Mundial junto a otros 70.000 niños. Su destino: la supuestamente neutral Suecia. Allí Eero es adjudicado a otra familia, a otra madre, a la que no se siente cercano, mientras la ausencia de su madre biológica se convierte en una triste obsesión que siente como abandono. Al volver a Finlandia, tras la guerra, la confusión de Eero respecto a la relación con su madre se intensifica. El galardonado y joven director Klaus Häro ("Elina") consigue un poderoso drama gracias a la dirección de actores, porque la historia, muy intelectual en su acercamiento al tema central, se siente fría la mayor parte del tiempo. Algunas decisiones narrativas, como la recuperación de la historia de Eero desde la actualidad, son innecesarias pero no llegan a destruir el bello efecto que el resto de la historia proporciona. "Mother of mine" es explícita en su título, igual que en el interesante desarrollo de su tesina, aunque la imagen de la película es nebulosa y difusa, como si hubieran querido filtrarla a través del recuerdo. Pero la grandeza del filme, la fuerza que arranca lágrimas del espectador y mantiene la boca del estómago cerrada, radica en las brillantes encarnaciones que Topi Majaniemi y la veterana actriz sueca Maria Lundqvist hacen de Eero y de su madre adoptiva. Entre ellos dos, fundidos totalmente en sus personajes, el drama del niño cobra vida y se hace universal.
Flink es un genio que ha inventado una máquina que transforma el agua en comida. Nadie en su ciudad imaginó que un día empezarían a llover hamburguesas.