La española Luna, seudónimo de María Lidón, dirige esta trama de terror psicológico que se adentra en un mundo subterráneo oprimente y deprimente. Bajo sus órdenes se han sometido al tratamiento de pasar horas en las gélidas catacumbas de Moscú Vincent Gallo, Val Kilmer, Joaquim de Almeida y Sage Stallone. El experimento es sobrecogedor y aturdidor. Solo de pensar lo mal que lo tuvieron que pasar los actores durante el rodaje trae una angustia al espectador que acaba creyéndose las actuaciones segundo a segundo. A Luna le gusta hacer las cosas con autenticidad por lo que todo el equipo acabó sometido a una presión psicológica que puso a prueba su tolerancia a la claustrofobia a las bajas temperaturas y a la ausencia de luz. Si, además, añadimos un toque de leyenda demoníaca tenemos un filme que nos imposibilitará dormir con tranquilidad durante unos cuantos días… a menos que seamos de esos a los que nada afecta y podamos descansar a pierna suelta aunque el mundo se caiga a nuestro lado.
Flink es un genio que ha inventado una máquina que transforma el agua en comida. Nadie en su ciudad imaginó que un día empezarían a llover hamburguesas.