Morir en San Hilario es una comedia costumbrista española, que nos enmarca en un idílico lugar que resulta el mejor reposo para los muertos. Este peculiar pueblo ha basado su economía en promocionar los mejores entierros del país, realizados con toda la pompa y esplendor de la que son capaces sus habitantes. Pero la sociedad actual, en la que predomina la falta de tiempo y la tecnología, amenaza la subsistencia de este lugar. La futura llegada de un hombre que desea morir allí, desencadenará un cúmulo de situaciones cómicas cuando se confunda a un preso fugado de la cárcel, con el moribundo deseado. Ana Fernández protagoniza esta película dirigida por Laura Mañá, que no tiene demasiadas pretensiones, pero que garantiza un rato ameno ante la pantalla. Con un sencillo y cálido sentido del humor, esta tierna historia nos muestra la pérdida de las costumbres, que afecta al global de nuestra sociedad. El cariño de los vecinos, la familiaridad en su trato, y la confianza desprendida, harán mella en el protagonista, a la vez que en los espectadores.
Flink es un genio que ha inventado una máquina que transforma el agua en comida. Nadie en su ciudad imaginó que un día empezarían a llover hamburguesas.