El sol se levanta. Corre el miércoles de ceniza de 1983. El lugar es la Cocina del Infierno, en la ciudad de Nueva York. Es un día cargado de significado para Francia Sullivan, que fue un brutal ejecutor a las órdenes de las bandas irlandesas que controlaban el West Side. Este día de penitencia le recuerda a Francis su anterior vida y los pecados que todavía le atormentan. También es el día del tercer aniversario del asesinato de tres hombres a manos de su hermano menor Sean, un inocente que les dio muerte porque iban a matar a Francis. Días después, un brazo de Sean apareció en el East River; fue entonces cuando Francis decidió dar la espalda a aquel mundo de violencia. Ahora, lleva un bar del West Side; ha hallado una vida más estable y segura junto a su amigo Murph, que atiende con él la barra, el Padre Mahoney, que le ha salvado, y Grace, la viuda de Sean de la que está secretamente enamorado. Hoy, su nueva vida se verá amenazada cuando se extiende por el vecindario el preocupante rumor de que Sean Sullivan había hecho acto de aparición la noche anterior. No transcurre mucho tiempo que todos empiezan a buscarlo: Whitey, el patriarca de la mafia del West Side; Moran, el joven rival de Whitey cuyos hombres murieron en manos de Sean; el Detective Pulaski, un vehemente policía con algún interés creado; e incluso el Padre Mahoney, que quiere saber la verdad. Todos ellos convergen ante Francis con la intención de obligarle a que confiese, de que afronte su horrible pasado.





