Comedia francesa que refleja uno de los dramas más grandes que viven las sociedades desarrolladas: la pérdida del valor de la amistad. ¿Sabemos lo que es tener un amigo? ¿Quién se ha hecho esta pregunta alguna vez? ¿Sabemos si tenemos amigos con los que simplemente salir, pasar un rato agradable y volver a casa después o son verdaderos "espíritus afines" con los que, aunque no lo compartamos todo, sí podemos contar cuando los necesitamos? El personaje de François, un acaudalado marchante de arte, tiene que encontrar un amigo verdadero y para ello primero tiene que averiguar qué es amistad, con quién puede contar y qué está dispuesto a dar para conservar esa amistad. Lo hace por un motivo completamente ajeno a la amistad en sí, valga la redundancia: quiere ganar una apuesta que ha hecho con su socia. Ella se quedará con una valiosa pieza de arte si él no le presenta a un amigo, el mejor, en un mes. ¿Qué detona esta búsqueda con fecha de caducidad? Un triste funeral en el que, con la viuda, había siete personas en la iglesia. Patrice Leconte quiere llamar la atención sobre un hecho al que nos enfrentamos con más frecuencia, sobre todo, en las grandes ciudades: puede que en el momento del adiós definitivo estés tan solo que nadie se haga cargo de tu cadáver. En clave de risa, pero da miedo.