"Melissa P." se ha querido vender como la revuelta del cine erótico italiano, como la sucesora de los filmes de Tinto Brass. Sin embargo hay mucho menos erotismo en esta película que el los anuncios dejan entrever y su protagonista, una "Lolita" interpretada por María Valverde ("La flaqueza del bolchevique"), resulta extenuante en su banalidad, cuando no risible. La experiencia anterior debería habernos demostrado ya que una serie de encuentros sexuales entre sus protagonistas no bastan para hacer una buena película, sin una trama o unas actuaciones interesantes que la sostengan. También deberíamos saber que por más violento, desagradable o retorcido que el sexo sea, un film no se va a volver suficientemente entretenido. Es sorprendente la habilidad del director Luca Guadagnino para filmar tantas escenas de sexo y carne sin conseguir hacerlas reales, eróticas o llamativas. A medida que avanza la película crece el aburrimiento y sólo puede salvarse el decente trabajo de Geraldine Chaplin en el papel de Elvira, la abuela de Melissa. El de Chaplin es el único personaje femenino que tiene los pies en la tierra y que demuestra cierta cordura. La falta de afecto o profundidad de Melissa y de su madre, en una película que debería estar dominada por las mujeres, arrojan serias duras sobre el feminismo del film, acercándonos peligrosamente al cliché de la mujer objeto. Los actores hacen mejor trabajo, aunque parezcan haber sido elegidos por su belleza uniformemente espectacular. La banda sonora de Lucio Godoy es, junto a la estilizada fotografía y a Chaplin, lo único salvable del film.