Por fin llega a las salas comerciales la película ganadora de la Concha de Oro en el Festival de San Sebastián. Este film iraní, dirigido por Bahman Ghobadi, ha cosechado otras distinciones en varios certámenes occidentales, aunque como ha sucedido anteriormente con otros prestigiosos ejemplos de la filmografía a la que pertenece, no parece que vaya a tener una carrera larga y rentable en la cartelera española. En cualquier caso, lo cierto es que la historia merece la mejor de las fortunas. Ghobadi ha logrado transmitir la angustia y la ilusión de una sociedad que vive entre la esperanza y las prohibiciones, entre el peligro y el instinto de supervivencia. La historia narra las peripecias de un veterano músico que es autorizado a realizar un concierto en el Kurdistán iranquí. Camino de la cita, Kako, que así se llama el artista, recorre buena parte del país para recoger a sus diez hijos también músicos que le acompañarán en la aventura. A pesar de los peligros del viaje y de los riesgos que amenazar a la realización de una idea largo tiempo soñada, Kako es inasequible al desaliento. Ni siquiera los malos augurios que le anuncia uno de sus hijos da al trate con su deseo por dar el concierto.
Flink es un genio que ha inventado una máquina que transforma el agua en comida. Nadie en su ciudad imaginó que un día empezarían a llover hamburguesas.