"Más allá del espejo" es una maravillosa obra triste, porque se nos presenta como el testamento del genial Joaquí Jordá, último premio de cinematografía, entregado con carácter póstumo, a un director que este año nos entregó también la alegría documental de "Veinte años no es nada". Jordá, documentalista de trinchera, narrador y fotógrafo genial de lo humano en todas sus variantes, sucumbió este año a la agnosia que padecía y sobre la que gira su película "Más allá del espejo". El filme, caracterizado como es habitual en sus películas por entrevistas cercanas a los protagonistas, arroja luz sobre esta extraña enfermedad degenerativa que impide a sus víctimas tener pleno dominio de sus facultades cognitivas. Jordá, él mismo uno de los personajes del filme, adopta la novela de Lewis Carroll que siguió a "Alicia en el país de las maravillas" como título de un filme que aborda el concepto de realidad desde un punto de vista valiente, original e intrínsecamente dramático. Jordá narra con una cercanía apabullante que provoca inevitablemente una conmoción en el espectador, tierna y triste, como si la historia de Joaquín y Esther fuese la de un ser cercano y querido. Sólo hay otra obra que pueda equipararse a "Más allá del espejo", "Las vacaciones prolongadas" con la que el holandés Johan van der Keuken dejó testimonio de su viaje a través del cáncer también justo antes de morir. Jordá nos ha dejado, pero su voz no se apagará: "De niños", "Númax presenta", "Mones com la Bequi" y ahora "Más allá del espejo" son parte de una filmografía fundamental que nadie querrá ni podrá olvidar después de haberse sumergido en ella.
Jerry Bruckheimer nos trae su primera película en 3-D, una cinta para toda la familia en la que descubriremos que existe un programa encubierto del Gobierno...