Hollywood continúa dando muestras de su carencia de ideas con la revisión de un nuevo clásico: "Más allá de la duda". El film original de 1957 estuvo dirigido por Fritz Lang, y ahora es Peter Hyams quien se pone tras la cámara. Un periodista desesperado por encontrar una historia impactante que le permita conservar su trabajo decide autoinculparse como responsable de un asesinato. Su objetivo es desenmascarar al poderoso fiscal del distrito, a quien da vida Michael Douglas, un experto en manipular pruebas y encarcelar inocentes. Las cosas se complicarán cuando el fiscal descubre el plan del periodista y empiece a presentar pruebas que demuestran que él es, realmente, el asesino... Douglas hace un buen papel, y es que ciertamente su cara de mala leche le sienta a su personaje como un guante. Como en toda película de cine negro que se precie, el final dará un giro inesperado que hará pensar al espectador sobre la eficacia de la justicia y la confianza. Hyams tenía la difícil tarea de trasladar este tipo de películas a nuestra época, y lo ha hecho bien, manteniendo todos los sellos característicos del género: personajes perturbados y humor cínico. Recomendable.
Flink es un genio que ha inventado una máquina que transforma el agua en comida. Nadie en su ciudad imaginó que un día empezarían a llover hamburguesas.