Mamá a la fuerza es la nueva película del director de comedias románticas, Gary Marshall. Como todos sus anteriores trabajos, el amor se entremezcla con la falta de originalidad y el repetitivo mensaje que acompaña a este director en sus películas: el espectador no necesita pensar en una película, ya que es previsible y fácil de descubrir. Después de Novia a la fuga y El diario de una princesa, ahora Marshall nos cuenta la historia de su nueva princesa, Helen, interpretada por Kate Hudson. La joven en cuestión vive la vida de sus sueños en la gran ciudad, Manhattan. Durante el día es una exitosa asistente de una agencia de modelos y por la noche vive la vida loca en las discotecas más exclusivas de la ciudad. Pero su perfecto mundo se derrumba cuando recibe la noticia que su hermana y su cuñado han fallecido en un accidente y que a partir de ahora la tutela de sus sobrinos ha caído sobre ella. Esta sorpresa no solo sorprende a Helen, sino también a su otra hermana, una perfecta madre de New Jersey que dedica su vida a su familia y su casa. Helen deberá abandonar su cuento de hadas para acomodarse a su nueva situación de madre, descubriendo poco a poco sentimientos y valores que aun desconocía, entre ellos el amor, cuando se enamora del pastor de la escuela de sus sobrinos. Mamá a la fuerza es previsible y sencilla, aunque como en todas sus anteriores películas Marshall nos entretiene y divierte no solo con la historia (bastante ficticia) sino también con los personajes. Sus protagonistas, por lo general, poseen expresiones dulces y una simpatía que desborda la pantalla, como Julia Roberts como la novia fugitiva; Anne Hathaway como Mia, la adolescente que descubre que es princesa y ahora Hudson con una sonrisa que ya nos cautivó en Cómo perder un chico en 10 días (una de las peores comedias románticas del pasado año).
Uno de los fallos de esta historia es el verdadero trauma que puede generar la muerte de los padres de estos tres niños. Sí, vivirán con la tía mas divertida del mundo, eso lo dejan claro, pero ¿no debería existir un tiempo de luto, de tristeza o de dolor real?, Mamá a la fuerza es tan inofensiva que termina convirtiéndose en una película vacía y con falta de contenido.
En cuanto a Hudson, ¿donde quedó su trabajo en Casi famosos?, que la catapultó a la fama por su propio nombre y no por ser la hija de Goldie Hawn. Seguramente si se dedicara a ese tipo de películas las ganancias no serían tan altas, pero su trabajo como actriz queda bastante en duda cuando sus dos últimos trabajos son comedias en las que realiza exactamente el mismo tipo de personaje.
El personaje masculino de la historia es personificado por John Corbett, en el papel de un pastor luterano encargado de la dirección del colegio de los niños; aunque Corbett realiza bien su papel, es difícil de imaginarlo y de creerse ese personaje después de los trabajos que hemos visto de él, como el novio de Carrie en Sexo en Nueva York.
Finalmente, Mamá a la fuerza es tan inocente que terminaría cansando al espectador sino fuera por la dulzura de Abigail Breslin, la más pequeña de los niños que ya nos cautivó en Señales y que ahora vuelve a hacerlo.
Flink es un genio que ha inventado una máquina que transforma el agua en comida. Nadie en su ciudad imaginó que un día empezarían a llover hamburguesas.