Lo peor de "Maleficio" es que no asusta. Aunque peor aún puede ser que, además de incumplir su misión principal, sus responsables sufran delirios de grandeza y sientan tener entre manos un material mejor del que disponen. Hay filmes que, a pesar de tener una historia pobre, o básica, se alzan en majestuoso vuelo gracias a la pericia de su director. Más común es sin embargo, y éste es el caso, que una historia en principio interesante, fracase estrepitosamente debido a la torpeza de sus responsables. Especificaremos para decir que el director no es el único responsable de que "Maleficio" resulte plana y aburrida, torpe y sosa: las premisas son buenas pero ya desde el mismo guión está condenada al fracaso. Nos encontramos ante un filme de horror gótico estadounidense, una trama sobre fantasmas que ocurre a comienzos del siglo XIX: hasta las vestimentas de los protagonistas resultan siniestras. Sin embargo, y a pesar de todas las filigranas visuales con que el realizador Solomon sazona la historia, el filme se hunde al poco de comenzar. Los referentes de la película son muchos y clásicos, pero la relación que "Maleficio" pueda tener con "El Exorcista" o "Poltergeist" no alcanza la calidad de homenaje sino de mera apropiación patosa. Estas referencias además impiden que sintamos que nos encontramos ante algo nuevo, y el terror, por tanto, se limita. Hacía tiempo además que no veíamos clichés tan anticuados como que a partir de las 12 de la noche, exactamente, aparezcan los fantasmas. Hay demasiada aceleración en una película a la que podemos agradecerle, por lo menos, su corta duración: a pesar de lo reiterativo que resulta, de lo obvias que son las intenciones del director para asustarnos, el hecho de que cada diez minutos se haga de noche y las criaturas del averno salgan de su refugio no llega a asustar ni a los más asustadizos. El filme además es confuso: no es tan prepotente ni tramposo como "El exorcismo de Emily Rose", pero está en esa estela; nunca llegamos a saber, a pesar de su ingenuo y supuestamente sorprendente final, ante qué tipo de amenaza nos encontramos: sobrenatural o psicológica. Se deja todo al buen juicio de un espectador que, en el momento de decidir, estará feliz de que el filme haya terminado, aunque frustrado por un final tan torpe, y enojado por la tomadura de pelo que decora el filme: nos dicen que está basado en hechos reales.
Flink es un genio que ha inventado una máquina que transforma el agua en comida. Nadie en su ciudad imaginó que un día empezarían a llover hamburguesas.