Por fin se estrena una de las películas más esperadas del año, "Malditos Bastardos". No es para menos: el director Quentin Tarantino y el actor más codiciado del momento, Brad Pitt, unen sus fuerzas en este film con el que la crítica, una vez más, se ha dividido: hay quien define la película como la mejor del cineasta, y hay quien dice que podría haber hecho mucho más. Lo que sí ha quedado claro es que Tarantino ha conseguido el prestigio necesario para hacer lo que le da la gana, pues aquí cuenta desde una visión muy peculiar el ya conocido papel de los nazis en la segunda guerra mundial. Un caricaturesco Brad Pitt da vida a Aldo Raine, un teniente cuya misión es reclutar a un grupo de hombres conocidos como Los Bastardos con el fin de acabar con los líderes del Tercer Reich. El marido de Angelina Jolie sigue mejorando en cada uno de sus proyectos y ya puede quitarse el sambenito de ser considerado únicamente una cara bonita. Aunque es una película bélica, Tarantino prefiere catalogarla como un spaguetti western, ese denigrado género de los 70 que dio fama a personajes como Clint Eastwood. El filme está repleto de guiños a otras películas, incluso podremos ver la una recreación de una de las escenas más famosas de "El Álamo". Divertida y violenta, como todas las obras de Tarantino. A sus fans podrá gustarle más o menos, pero seguro que no se sentirán defraudados.
Flink es un genio que ha inventado una máquina que transforma el agua en comida. Nadie en su ciudad imaginó que un día empezarían a llover hamburguesas.