The Ladykillers es la primera comedia de los hermanos Coen en aproximadamente 10 años, y cuentan con la participación de Tom Hanks en el papel principal. Esta película es una remake de los años 50, que cuenta la historia de un grupo de hombres que intentan robar un casino flotante. En el comienzo del filme vemos a Hanks personificando a Goldthwait Higginson Dorr, un profesor que convence a una anciana de que le alquile una habitación, y así introduce su equipo de operaciones fingiendo ser los músicos de unja iglesia que necesitan un lugar donde practicar su musica celestial. Pero, la anciana no es tan tonta como esperaban y descubre el complot... que harán ahora, ¿deshacerse de ella? Y ¿cómo?
Tom Hanks regresa a la comedia con un personaje que lleva a cabo a la perfección. Su profesor es grotesco y odioso por momentos. Vemos a un Hanks con entradas en la frente y dientes feos y molestos. Habla de una manera muy graciosa y lo mejor de su personaje es su risa falsa y aduladora.
La película cuenta con chistes muy graciosos que son solo por momentos, aunque la historia entera se asemeja a una larga broma sin final.
La señora engañada, Marva Munson, es interpretada por Irma P. Hall con gran maestría. Su cara gruñona, sus gestos y la manera de enojarse con la juventud son puntos fuertes del filme.
Otros de los protagonistas y acompañantes de Hanks en la aventura criminal son Marlon Wayans, J.K. Simmons, Ryan Hurst y George Wallace, todos ellos conformando un gran equipo que nos mantienen entretenidos y atentos a sus muecas en la pantalla.
Los hermanos Coen han juntado un gran elenco que encabezados por Hanks e Irma Hall hacen de esta remake una comedia digna de ser vista.
La música es otro factor clave, siendo principalmente la musica dominical que le da un tono burlón y gracioso a la historia.
La dirección y guión como es de esperar de los hermanos Coen nos dejan satisfechos y entretenidos como ninguna otra comedia lo había logrado en lo que va del año.
Flink es un genio que ha inventado una máquina que transforma el agua en comida. Nadie en su ciudad imaginó que un día empezarían a llover hamburguesas.