Mendizábal, un asesino a sueldo muy peligroso, persigue a su próxima víctima por las calles de Santiago de Cuba. Esta vez le encargan un asunto muy delicado que sólo es capaz de hacer un profesional como él. Sus curiosos métodos consisten en controlar minuciosamente los movimientos del hombre durante el día, fotografiándole y observándole, ya que considera que para matar a un hombre hay que conocerle. Pero, la belleza de la mujer de la víctima le fascina y Mendizábal dirige su mirada a ella, hecho que ledificultará llevar acabo su objetivo.